Descripción
PRESENTACIÓN
Caracteriza a la BIBLIA DE JERUSALÉN, también en su edición española, la voluntad de transmitir a sus lectores una oferta actualizada en la que la traducción refleje la fidelidad de sentido y la armonía de los textos, y de incorporar, en introducciones y notas, la aportación de los estudios contemporáneos. Mantiene, al mismo tiempo, su identidad propia de «biblia de estudio» y de trabajo en equipo, en el que pueden integrarse nuevos colaboradores.
Somos conscientes de que nuestro intento responde al contenido de unas frases de Juan Pablo II, que citábamos ya en la presentación de la tercera edición (1998): «La Biblia ejerce su influencia a lo largo de los siglos. Un proceso constante de actualización adapta la interpretación a la mentalidad y al lenguaje contemporáneos. El carácter concreto e inmediato del lenguaje bíblico facilita en gran medida esa adaptación, pero su arraigo en una cultura antigua suscita algunas dificultades. Por tanto, es preciso volver a traducir constantemente el pensamiento bíblico al lenguaje contemporáneo, para que se exprese de una manera adaptada a sus oyentes. En cualquier caso, esta traducción debe ser fiel al original, y no puede forzar los textos para acomodarlos a una lectura o a un enfoque que esté de moda en un momento
determinado. Hay que mostrar todo el resplandor de la palabra de Dios, aun cuando esté ‘expresado en palabras humanas’ (Dei Verbum, 13)». (Discurso sobre la interpretación de la Biblia en la Iglesia, 23 de abril de 1993).
Presentamos ahora la nueva edición en español de esta BIBLIA DE JERUSALÉN. Es la edición cuarta que ha terminado su revisión en este año 2009, en continuidad con las ediciones anteriores de 1967, 1975 y 1998. Se ha mantenido la tradicional fidelidad a los textos originales hebreo, arameo y griego, y la transmisión de las introducciones y notas de la versión francesa. Indicamos a continuación las novedades más importantes de esta cuarta edición: Se ha mantenido el mismo equipo de especialistas que en la edición tercera y los valores fundamentales de sus traducciones de las lenguas
originales: unidad interior de los distintos escritos bíblicos de la Antigua y Nueva Alianza, reflejo del ritmo del verso hebreo en la lírica, atención especial a los lugares paralelos, especialmente en los Evangelios Sinópticos, donde tanto debemos a nuestro fallecido amigo José Luis Malillos. Se han revisado literariamente todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento por parte del actual coordinador general Víctor Morla: con acomodación al castellano de los clichés hebreos, mejora en la
armonización de textos y pulido del estilo. Se han actualizado las notas de carácter histórico, geográfico y arqueológico, con introducción de algunas nuevas, por parte de Joaquín González Echegaray.
Se ha incorporado la traducción de algunos cambios en las notas de la última edición francesa de la BIBLIA DE JERUSALÉN: algunas han sido suprimidas por obsoletas, al tiempo que se han incorporado otras de carácter cultural e histórico-geográfico.
En el mes de octubre del pasado año 2008, tuvo lugar en Roma la celebración de la XII Asamblea del Sínodo de Obispos en torno al tema La Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia, primer tema propuesto por el Papa actual,
Benedicto XVI. La amplia e intensa preparación del Sínodo, el importante contenido bíblico y evangelizador de su Mensaje y de sus Propuestas, así como la amplia participación de especialistas y de representantes ecuménicos, han
dado a este Sínodo el carácter de un acontecimiento que, es de esperar razonablemente, signifique un notable impulso en la vida de las comunidades cristianas de toda la Iglesia. Entre sus finalidades aparece también el diálogo ecuménico, así como el diálogo judío-cristiano y el diálogo interreligioso e intercultural.
Se perciben ya los ecos del Sínodo en los ámbitos bíblico y eclesial. Todo a la espera del documento postsinodal del Papa Benedicto XVI y de las mediaciones decisivas para una praxis coherente. La cuarta EDICIÓN ESPAÑOLA DE LA
BIBLIA DE JERUSALÉN, junto a otras importantes publicaciones bíblicas recientes, llega en un momento oportuno.
Terminamos nuestra presentación con una bella cita de la Conclusión del Mensaje del Sínodo al Pueblo de Dios, que lleva el sugerente título La Palabra de Dios: Voz, Rostro, Casa, Camino y Misión: «La Palabra de Dios es ‘más dulce que la miel, más que el jugo de panales’ (Sal 19,11), ‘antorcha para mis pasos, luz para mi sendero’ (Sal 119,105), pero
también ‘como el fuego y como un martillo que golpea la peña’ (Jer 23,29). Es como una lluvia que empapa la tierra, la fecunda y la hace germinar, haciendo florecer de este modo también la aridez de nuestros desiertos espirituales (cf. Is
55,10-11). Pero también es ‘viva, eficaz y más cortante que una espada de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón’ (Heb 4,12)».




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